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"Es un cuento perfecto, quizas un cuento sin final.
Yo un príncipe y tú la princesa con tacones de cristal.
Me gustaría que este cuento fuese un cuento infinito,
porque cada momento contigo siempre es el más bonito.
Somos distintos, pero a la vez somos iguales.
Las horas son discusiones, las noches son personales.
Son sueños y fantasías, son mentiras y verdades.
Este es mi cuento de hadas basado en hechos reales."
Campos perdidos
Se vieron por casualidad, sin pretenderlo.
Surgieron las miradas que llevaron a sonrisas estraviadas,
sonrisas que solo poseen un único receptor,
sonrisas secretas, sonrisas robadas.
Y más miradas...
Lo siguiente: una caricia.
Un pequeño roce en la mano,
casi imperceptible al mundo
camuflado en la oscuridad de la noche,
pero capaz de hacer chispear el interior.
Y se acercaron, al principio ignorantes,
luego concedores de la verdad.
Sus ojos se posan en los de ella.
Los labios se acercan poco a poco
sin forzar las cosas, sin malos pensamientos,
sin malas intenciones,
un puro sueño, la realidad desaparece.
Y se besan... y una risa, y otro beso,
y una caricia...
Y derrepente, allí esta, la vislumbran por un momento,
juntos, fruto de la magia y la inocencia: la felicidad.

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