.
..
Lo menos frecuente en este mundo es vivir.
La mayoría de la gente existe, eso es todo.
Oscar Wilde.
- ¿Y tú? ¿Has decidido ya si vives o existes? -
Después de la tormenta... ¿llega la calma?
Siempre...
Abrió el libro y comenzó a leer en voz alta.
Escuchaba su voz, pero no era clara, estaba sumida en un millón de voces que le hablaban entre susurros, leía y releía la misma línea una y otra vez pero no era capaz de descifrar su contenido.
Tras deducir que no podría concentrarse a menos que pusiera en orden su cabeza cerró el libro y le dejó a su lado, encima de la mesita.
Apagó la luz dejando la habitación únicamente iluminada por las luces del exterior que entraba por las ventanas. Apoyó su cabeza suavemente en la almohada y comenzó a pensar en los problemas que no dejaban de asediar sus pensamientos.
El corazón comenzó a latirle fuertemente, no veía solución a nada, todo se le echaba encima poco a poco, su mundo se caía a pedazos y no era capaz de sumirse en los libros, su medio de escapatoria habitual, porque sabía que tarde o temprano tendría que dar la cara y enfrentarse a sus miedos por sí misma.
Ya no podía aplazarlo más, la decisión estaba tomada, al día siguiente se subiría al mundo pisando fuerte y podría con todo.
Con esta reflexión cerró los ojos, trató de calmarse y se quedó dormida, al día siguiente necesitaría fuerzas para cumplir su propósito.
.
.

No hay comentarios:
Publicar un comentario